No hay manera correcta de percibir a los Ángeles, se nos presentan en condiciones muy suyas, con apariencias que son sumamente personales según cada persona. No hay dos encuentros que sean iguales y no existe una fórmula que sea objetiva para ello. La persona que se encuentra con un Ángel nunca vuelve a ser la que era antes de ese encuentro. Los Ángeles suelen aparecer con más frecuencia a los niños, santos e inocentes, que tal vez tengan una vibración mas alta de lo normal.

Los Ángeles son notablemente cálidos y amorosos, quienes los han percibido se refieren a ellos con respeto y describen sentirse envueltos por una gran fuente de Luz, de Amor y de Protección.

Pueden presentarse como un pensamiento o intuición que surge en nuestra mente sugiriendo como obrar; como una sensación o como voces sin cuerpo que pueden expresar su función en ese momento: “Yo Soy la dulce Emanación de Dios que te colma de…(expresando la Cualidad Divina que le corresponde emanar)».

También pueden presentarse como colores, visiones, sueños o adoptando la forma de animales, luces en el agua o en el cielo, y también como personas que jamás volveremos a encontrar. La persona que los percibe se llena de Alegría y Felicidad, ya que transmiten un mensaje de no temer, de ayuda o de esperanza. Son mensajeros de la Divinidad, emanan serenidad y las personas que han recibido su visita han tenido la sensación de haber sido abrazadas por sus alas amorosas.

Los Ángeles quieren que nos acerquemos a ellos. Su naturaleza es respetar nuestra elecciones, nuestro libre albedrío, y acuden solícitamente a ayudarnos cuando lo pedimos. Al invitar, conscientemente, a los Ángeles a participar en nuestras vidas para que nos guíen, ayuden y asistan en todas nuestras tareas, nos abrimos a vivir en un estado continuo de Gracia y tendremos la certeza de que todo sucederá conforme a la Voluntad de Dios. Al desarrollar esta relación, esta amistad, nos sentiremos acompañados eternamente y viviremos en el estado de gratitud en el cual ocurren los milagros.

Todos estamos conectados con el Creador, no existe separación alguna del Padre más que en nuestra propia mente. Por su parte, los ángeles, creaciones divinas (al igual que nosotros) permanecen a nuestro lado y nos aman tal y como somos, con nuestras fallas y defectos.

DIOS DIJO:
“Te doy una tarea difícil, la misión del servicio, para que el ser humano recuerde sus deberes con los demás y con Dios. Tu tarea no es sencilla, pues sentirás la responsabilidad de todo el mal del mundo. Por eso te pondré donde existe la discordia, desamor, incomprensión.

Para cumplir con tu misión te doy el don del amor divino, para que esparzas abundantemente por todos los oscuros rincones del mundo, aportándole luz y amor”

 

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