En el nombre de Jesús, en Su autoridad, en este instante corto cualquier maldición que haya sido dicha contra mí para detener mi camino hacia el propósito que Dios tiene para mi vida. En el nombre de Jesús, y en Su autoridad, corto todas las maldiciones generacionales y espirituales que cualquier persona o personas hayan podido colocar sobre mí, bien sea por sus acciones o por cualquier forma de declaración verbal.

A través de la autoridad del Señor Jesucristo, declaro que, en Su nombre, todas esas acciones se anulen en este momento. Nada que esté contra Su voluntad para mi vida prosperará. Nada que sea contrario a lo que Él ha creado para mí, florecerá a partir de este momento. Por lo tanto, en Su nombre, declaro que:

Mi familia prosperará,Mis relaciones afectivas prosperarán,Mis finanzas prosperarán,Mi autoridad prosperará,Mi favor prosperará,Mi influencia prosperará,Mi sabiduría prosperará,Mi fe prosperará,Mi discernimiento y mi prudencia prosperarán

El poder del Dios Vivo fluirá en mayor medida a través mío, de manera abrumadora. Crecerá y fluirá cada vez más y más rápidamente, para cambiar las vidas de las personas y aumentar el reino de Jesús en mí. Declaro en este momento que Dios ha determinado el y predispuesto el tiempo para mi vida, el lugar exacto en donde viviría, el momento exacto en que nacería, y la ubicación exacta para mi bendición. Él me ha colocado donde estoy para yo tocar y cambiar ese lugar, y para que el enemigo – los poderes de la oscuridad – fueran destruidos por el poder del Dios Vivo sobre mis hombros.

Él ha hecho esto, para que yo lo buscara, y para que en la esperanza de encontrarlo, viviera por Él y me moviera por Él. Como Pablo escribió, “Todos somos sus hijos”, y por lo tanto declaro que soy carne de Su carne en el Reino del Dios glorioso. Soy hueso de Sus huesos. Yo nací para un momento como este. No importa lo que haya sucedido en el pasado, o lo que esté sucediendo en el presente, yo caminaré en la victoria, y veré la bondad de Dios en la tierra de los vivos. En el nombre de Jesús, amén.

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