«Hija mía, No valores demasiado ninguna cosa exterior, aunque te parezca muy preciosa, olvídate de ti misma y permanece continuamente conmigo.

Confíame todo y no hagas nada por tu cuenta y tendrás siempre una gran libertad de espíritu, ninguna circunstancia ni acontecimiento llegará a perturbarte. No prestes mucha atención a lo que dice la gente deja que cada uno te juzgue según le guste. No te justifiques eso no te causara daño.
Da todo a la primera alusión de petición, aunque fueran las cosas más necesarias, no pidas nada sin consultarme.

Deja que te quiten incluso lo que te mereces, la estima, el buen nombre, que tu
espíritu este por encima de todo esto y así liberada de todo. Descansa junto a mí corazón, no permitas que nada turbe tu paz y alcanzaras el reino de Dios
y la gloria eterna».

~Santa Sor Faustina Kowalska

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