Ponte cómodo y mantén una temperatura corporal cálida.
Comprueba que tu espalda esté recta, ya que eso te ayuda a focalizar la atención en la meditación.
Quizá te apetezca también encender una vela y concentrarte en la llama unos instantes para contribuir a relajar aún más la mente. La llamita sirve de recordatorio de la chispa divina de nuestro interior.
Cuando estés completamente relajado y centrado, imagina que estás en un precioso jardín tapiado. El sol brilla intensamente y el jardín está repleto de flores y árboles. Sientes que la luz del sol te calienta y estás a gusto en este maravilloso entorno. La fragancia del aire es deliciosa. Estás sentado debajo de un árbol en plena floración. Los pájaros cantan con dulzura a tu alrededor. La escena es muy reposada e idílica.
En la tapia del otro lado del jardín hay una puerta. Se abre y entra un hermoso ángel.
Es tu ángel de la guarda.
Viene hacia ti con los brazos abiertos en amorosa bienvenida. Tú te levantas y vas hacia él y te dejas abrazar con una maravillosa sensación de amor y alegría.
Acto seguido te vuelves a sentar y tu ángel se sitúa frente a ti.
Cómo lo visualices depende totalmente de ti. Puede ser masculino o femenino, y llevar ropa tradicional o contemporánea; quizá tenga alas hechas de luz.
Tu ángel emite unos rayos de luz maravillosos, colores del arco iris de luz pura y brillante que te envuelve, proporcionándote una magnífica sensación de dicha.
Fíjate en el color predominante de la luz y el color de la ropa de tu ángel, porque eso es muy significativo.
Con el ángel delante, experimentas una maravillosa sensación de calidez y amor, y sabes que estás constantemente protegido por este gran ser.
Sabes que puedes ser totalmente honesto respecto a tus sentimientos sobre cualquier tema que te preocupe y que el ángel no te juzgará. Todo lo contrario: te entenderá y estará encantado de echarte una mano. El amor que recibes de tu ángel es absolutamente incondicional y no te faltará jamás.
Siente este amor como un resplandor cálido que empieza en tus pies y va subiendo por todo tu cuerpo.
Te encuentras muy a gusto y estás más satisfecho que nunca con tu vida.
Sabes que con este maravilloso ser a tu lado puedes vencer todos los obstáculos y dificultades.
La luz de tu ángel jamás disminuirá, su amor tampoco. En este momento no existe nada más que la luz del ángel que te envuelve, y sabes que, al margen de lo que ahora mismo esté pasando en tu vida, todo irá bien y lo superarás sin problemas.
Si hay algo concreto de lo que te apetezca hablar con tu ángel, puedes hacerlo ahora. Sabes que tienes toda su atención y conocerá tus verdaderos sentimientos sobre el asunto y hará cuanto esté en su mano por ayudarte.
El mero hecho de hablarlo con él servirá para que lo veas desde otro prisma, y su amor te dará perspectiva e ideas para afrontar y solucionar los problemas.
Puedes hacerlo imaginándote un amor profundo en el centro de tu corazón que se manifieste en forma de bella luz de color rosa que envuelva a tu ángel, o puedes decir: «Mi amor sea contigo, querido ángel», lo que te resulte más cómodo.
Dale las gracias por estar contigo, y por la ayuda y la energía que te ofrece.
Relájate en el amor y la dicha que te envuelven mientras estés a gusto. Luego, cuando estés preparado, devuelve la conciencia a tu entorno real y concéntrate de nuevo en la respiración.
Cierra tus chacras mentalmente una por una.
Después de haber contactado con tu ángel de la guarda a través de la meditación y de sentir un vínculo con él, es mucho más fácil establecer un lazo en cualquier lugar y momento que necesites que tu propio ángel especial te llene de energía y te ayude. Permanece recogido y en silencio unos instantes e imagina al hermoso ángel de pie frente a ti o envolviéndote en alas de amor. Sentirás el calor de su amor y la alegría que este trae a tu corazón.
Contactar con tu ángel de la guarda es tan sencillo como eso, porque está siempre a tu lado enviándote amor y energía positiva a todas horas.
En tu día a día recuerda que tienes un amigo leal de los reinos angelicales justo al lado para darte ánimos y fuerzas, a fin de afrontar todas tus obligaciones y problemas conforme vayan surgiendo.
Es una realidad verdaderamente maravillosa, y creerla y colaborar con ella hace la vida mucho más placentera.
Saber que tienes a este amigo a tu lado significa que puedes hablar con él siempre que quieras con solo que permanezcas unos instantes en silencio y expresando mentalmente tus inquietudes o problemas al tiempo que te imaginas a tu ángel.
Este es el inicio de una colaboración maravillosa que aportará alegría y una actitud positiva a todas las facetas de tu vida.

Fuente: Libro Ángeles Sanadores

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