Cuando sientas que el mundo cae sobre ti,

busca un lugar donde solo Dios y tú puedan

ver la salida.

Dios te permite que llores, en ocasiones ;que

grites. Lo que nunca va a permitir es que te rindas

Mantén tu luz encendida en la verdad y santidad

de Dios.

No permitas que las tinieblas de este mundo apaguen tu luz.

Así sea, hecho está!

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