Cuando dejas de pelearte con el mundo, todos se acercan para hablarte de amor.
Cuando te aceptas, te transformas.
Cuando te atreves a intentar lo nuevo, desaparecen los condicionamientos y el mundo te sorprende.
Cuando te vuelves blando como el agua, penetras todos los poros de la tierra.
Cuando dejas ir lo que no es para tí, ese vacío atrae lo que realmente te pertenece.
Cuando te pierdes, te encuentras.
Cuando te decides, esa determinación encuentra a quién eres, y te susurra lo que quieres.
Cuando renuncias a la guerra, ganas la paz.
Cuando aquietas tu mente, todo un universo se pone a tus pies.
Cuando dejas de apresurarte, todo se acerca hacia ti.
Cuando dejas de querer controlar, el mundo se acomoda a sí mismo.
Cuando aceptas los cambios y la incertidumbre, dejas de sufrir y logras tus metas.
Cuando te vuelves humilde ,el mundo te pertenece.
Cuando te encuentras a ti mismo, cesa la búsqueda y alcanzas tus sueños.

Del muro de Nilayam
De Útero colibrí

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