La muerte es simplemente una transición emocional que atravesamos miles de veces hasta entender que no somos un alma separada. La muerte es cada vez que volvemos a revivir la transición emocional de acercarnos a comprender, cada vez en una capa más profunda, que somos Espíritu.
Cada muerte es una ilusión, pero también un salto de conciencia en un nivel nuevo dentro de nosotros. Cada acto de perdón es una pequeña muerte.
La muerte solo es del ego, pue eso es lo que la inventó. Pero la muerte no existe, y el ego nunca estuvo vivo, es solo un desarrollo mental de una idea, una gran intención con principio y fin. El fin de esa idea imposible, es lo que llamamos muerte del ego.
Y el miedo, no es más que la emocionalidad atada en nuestro corazón a esa supuesta muerte de cada momento, la muerte de nuestro engaño.
Nadie muere. Todo está en ti, en tu centro, viviendo contigo eternamente. Ninguna luz deja de brillar, toda luz se expande hasta el infinito, porque solo el Amor, solo Dios es la Verdad a cualquier nivel.
Eres espíritu, todo es espíritu, y nada es lo que parece a los ojos de la forma. La muerte es el efecto de la idea imposible de un corazón que obedece a los ojos de la forma.
En realidad, la muerte, como experiencia, es tan solo otra bendita lección más en los brazos de Dios. «Es como pasar de una habitación a otra». Gracias.

Fuente: Camino de Luz

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