Señor, por favor llena mi vida de serenidad. Permíteme comprender y aceptar que existen situaciones que no puedo cambiar, pero que cada día, sin importar las circunstancias, puedo emprender acciones para construir un mejor mañana, lleno de dicha y prosperidad.
Concédeme la alegría de vivir un día a la vez, plenamente conectado contigo y con mi presente, aceptando las adversidades como un camino para convertirme en mejor persona, una más bondadosa, humilde y resiliente.
Por favor, ayúdame a desprenderme del ego y de la soberbia, pues son pesadas cargas que me impiden avanzar por el camino de tu amor.
Señor, yo confío en tu palabra y sé que Tú cumplirás tu promesa en mi vida. Tú eres la verdadera tranquilidad aun en medio de las tribulaciones y Tú eres respuesta, incluso a la más difícil de las preguntas.
Porque para Ti no existen imposibles y porque tu amor y bondad son infinitos, en tus manos pongo mi vida, mis sueños y mis necesidades. Serás Tú quien me ayude a encontrar la salida de cada laberinto y quien me dé el triunfo en cada una de mis luchas.
Amado Dios, sin importar las circunstancias, por favor ayúdame a seguir adelante. Recuérdame que Tú nunca me darías una carga que yo no pueda soportar, porque donde terminan mis fuerzas, justo ahí empiezan las tuyas, Amén.

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