¡Oh Arcángel Uriel!
Criatura de la música y de la alegría.
Trae a mi corazón los más elevados pensamientos,
Apártame de todo cuanto sea tristeza,
porque la alegría es el destino
de toda alma que ama la vida.

Permíteme ver el presente,
que el pasado no me enturbie con su peso de años.
Enséñame a respirar con una sonrisa cada día,
entendiendo y valorando los principios de la vida
como una gran armonía universal.
Dame cantos de pájaros, risas de niños, arrullo de olas, que estremezcan mi corazón cada momento
para que en el siempre haya una danza de alegría.
Enséñame a compartir con la inocencia de mi niño interior, con la libertad de la Verdad Suprema de todas las cosas:

La alegría es el principio del Amor.
Enséñame a derrochar con regocijo mi amor
sobre todas las cosas y todos cuantos me rodean,
porque si ellos ríen y se regocijan conmigo,
han compartido mi Amor.

Enséñame a estar siempre alegre
porque dentro de mí, siempre está la sonrisa de Dios

¡ALABADA SEA SIEMPRE LA ALEGRÍA EN MI CORAZÓN!

¡AMEN

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