Amado padre celestial, gracias por la sabiduría y la instrucción

que entregas a mi vida a través de la maravillosa asistencia del

arcángel Jofiel y los ángeles de la sabiduría, ayúdame a ser

prudente con mi manera de ser y de actuar, que tu espíritu santo

me guíe en todo momento y pueda yo ver el fruto de tu bendición

por practicar todo lo que me enseñas.
Ayúdame a ser generoso, a ser prudente, a ser diligente, a saber

que tipo de cosas puedo hacer y cuáles no para honrar y bendecir

tu nombre, ayúdame a saber cuando hablar y cuando callar, ayúdame

a ser honrado, a no caer en chismes.
Ayúdame a no darle cabida a todo aquello que me pueda dañar y que

pueda dañar mi relación contigo, ayúdame señor a ser alguien que tenga

el sello de tu sabiduría, pues sólo así viviré una vida con propósito, gracias

amado señor.

El poderoso nombre de tu hijo Jesús,

¡Amén!

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