Si tuvieras ojos para ver los seres espirituales también reaccionarías cómo en la imagen….

El plato principal que el diablo utiliza para destruir a una familia es la traición conyugal, pero él no es tonto, antes él estudia la postura de la esposa y la del esposo de uno para con el otro, él examina tranquilamente cuál es la carnada más atractiva para él poder atraer a su presa.

El Comienza generando discusiones y pelas entre las parejas, provocando el alejamiento íntimo de los cónyuges.

Luego él crea situaciones en que la convivencia entre las parejas se haga difícil e insoportable, creando nubes de opresión donde la esposa pierde la admiración por su marido y este se queda indiferente.

Cuando este escenario ya está montado, el diablo le reenvía sus manjares en forma de mujeres hermosas, cariñosas y de hombres guapos y atentos, entonces es cuando se inicia el proceso de destrucción de la familia.

Descubrir una infidelidad es una de las situaciones más difíciles que puede enfrentar cualquier pareja. Principalmente la persona que recibió la infidelidad se siente vulnerada, engañada, frustrada, con ganas de salir corriendo. Le resulta muy difícil aceptar que esa persona en la que había depositado toda su confianza, haya hecho eso tan doloroso.

Pero también en la persona que cometió la infidelidad hay una gran confusión. La misma persona no sabe como llegó a cometer lo que hizo y un mar de sentimientos llegan a su corazón. Miedo, culpa, arrepentimiento, justificaciones, angustia, impotencia y también el deseo de salir corriendo por una gran lucha interior.

Ambas personas, en lo profundo de su corazón, quisieran que la situación no hubiera existido y darían todo lo que fuera porque su matrimonio volviera a estar fortalecido como al comienzo.

Todo eso es una gran ilusión, es cierto que todos tenemos problemas, la vida de ninguna pareja es perfecta, pero es importante saber que el diablo usara las armas que él tiene en sus manos para destruir tu relación.

Si tú en algún momento sientes el deseo de traicionar a tu pareja, la culpa no es del diablo, la culpa es tuya, él sólo usó lo que tú le facilitaste y se metió con el deseo que tú ya guardabas dentro de ti:
«… Cada uno es tentado por sus propios malos deseos que lo arrastran y seducen. Los malos deseos dan a luz el pecado. Después, cuando el pecado se desarrolla completamente, da a luz la muerte.»
(NBD’08 Santiago 1:14-15)

El diablo puede tentar a cualquiera pareja en cualquier momento, la diferencia está en que harán cada uno de ellos ante esa situación.

Un espíritu débil no tiene las fuerzas para poder luchar con la carne llena de voluntades y una mente repletas de mentiras que satanás ha lanzado.

Todo lo que usted necesita para poder ser feliz, está en su casa, no se deje engañar.

En el Antiguo Testamento, Dios declaró que el adulterio sea un pecado castigado con la Muerte

Cuando Dios apartó una nación para ser su pueblo especial, les dio una serie de pautas básicas para la vida. Ellos fueron la base para todas las otras leyes que les daría.
Estas leyes eran un registro escrito de la manera en que Dios espera que su pueblo se comportara.
El séptimo mandamiento que Dios dio a su pueblo fue: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14).
Dios sabía que el corazón de la humanidad, naturalmente, era la de cumplir con todos sus deseos carnales.
Dios dio las leyes para hacer sus santas normas claras.

Dios considera el adulterio como un pecado tan terrible que se castigaba con la muerte.
“Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, tanto el adúltero y la adúltera será condenado a muerte” (Levítico 20:10; cf. Deuteronomio 22:22).
Si alguna vez pensamos que Dios toma el adulterio o cualquier otro pecado, a la ligera, debemos recordar que las sanciones y castigos Él les asignaba.

Disfruta del amor sólo con tu esposa(o):
«Disfruta del amor, pero sólo con tu esposa.
Tu amor y fidelidad le corresponden sólo a ella; ¡jamás se los entregues a otra! Recuerda que el goce del matrimonio solo le pertenece a los dos, y nadie debe inmiscuirse en él.
¡Bendita sea tu esposa, la mujer de tu juventud! Ella es una gacela amorosa y agradable.¡Que sus pechos te dejen siempre satisfecho! ¡Que su amor siempre te cautive! Hijo mío, ¡no te enredes con la mujer infiel! ¡Aléjate de sus caricias! Recuerda que el Señor mira todo lo que hacemos, no pierde de vista ninguno de nuestros actos.
Al malvado lo tienen atrapado sus propios pecados, son cuerdas que lo atan y retienen.
Morirá por no querer disciplinarse; se perderá por su gran necedad.»
(NBD’08 Proverbios 5:15-23)

SUJÉTATE A DIOS Y EL DIABLO HUIRÁ DE TI.

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