«De repente todo se vuelve tan simple, que asusta.
Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje.
Las opiniones de los demás, son realmente de los demás.
Incluso si son sobre nosotros; no importa.

Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada y no nos hace falta eso.
Vivimos de acuerdo a lo que sentimos.

Dejamos de juzgar porque ya no hay bien o mal, sino más bien la vida que eligió cada uno.
Finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad,

Vivir sin miedo; es hacer lo que alegra el corazón en ese momento, y nada más.
Esto nos lleva a la satisfacción plena, la verdadera felicidad»

De Alejandra Mejuto

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